Leia ayer sobre el discurso de Alex de la Iglesia acerca de la ley SINDE, que acaba de ser promulgada en España y que castiga las descargas de la red asi como el uso de material que cuente con derechos de autor de manera ilegal. lo puedes leer aqui y sacar tus propias conclusiones acerca del futuro del cine y su relación con Internet. A nosotros en Chile debería importarnos mucho esto pues ya existen iniciativas que buscan promover algo muy parecido en nuestro país.
Yo personalmente creo que la idea de puedas descargar una película, no daña para nada a la industria del cine, pues si la “cinta” es buena, es muy probable que visite el cine pagando una entrada y con ello, estaría cumpliendo el correspondiente tributo. El tema es que aquellas películas que no son del gusto de las distribuidoras, jamas las veré aqui, ya que el estilo de cine del que gustan las salas de antofagasta, privilegian el consumo de palomitas y temas livianos. Ni hablar de cine alternativo o con temáticas alejadas de la pirotecnias ni el 3D. Por ello y por mi gusto cinefilo, me veo obligado a conseguir títulos que ya tienen varios años o películas de festivales independientes, las cuales puedo ver y coleccionar, pero en ningún caso vender. El día que los medios puedan vender una película al precio de una entrada, sin que medie la dichosa tarjeta de crédito y se establezca una forma de pago directa y segura, seré el primero en comprar los títulos que no pueden faltar en mi lista.
Por ejemplo, ayer vi Sueños de Fuga, una cinta del año 94, la cual seria muy difícil de encontrar y aunque muchos piensen que como es posible que no la haya visto en el cable, debo informar que no dispongo del tiempo a voluntad para sentarme a esperar que se programe. Disfrutar de cintas antiguas o independientes como Pequeña Miss Sunshine para mi son un pasatiempo y no una forma de ganarme unos pesos, como hacen los que piratean y venden películas en ferias. Si un director ama que sus peliculas sean vistas y el publico aprecie su obra, que podamos verla y apreciar su mensaje, completa para mi un circulo, que le da sentido al séptimo arte.
Lamentablemente la industria no lo ve así, y aparte de decirme lo que debo consumir, pretende negarme el acceso a disfrutar de la obra de grandes artistas y dejar que ellas se consuman en estantes o cajones de supermercado solo por el hecho de que primero deba pasar por caja. Esto es como cobrar por mirar una pinturas, un edificio, una escultura, escuchar una sinfonía, esto es privatizar los sentidos.

