Me acabo de enterar que la primera sonda que rebasa los 700 metros en la búsqueda de los 33 mineros atrapados paso de largo y no pudo encontrar aquel punto en que se suponen aun vivos. Muchas veces el cine muestra algunas cosas que miradas dentro una perspectiva diferente, nos hacen recordar o comparar las reacciones que se suceden frente a la catástrofe. Al igual que aquella película, el destino de vidas estaba a cargo de que impactaran artefactos creados por la mente del hombre en un punto remoto y difícil; en ese caso, destruyendo un asteroide con rumbo de colisión hacia nuestro planeta que exterminaría eventualmente toda la vida de la tierra. Las esperanzas de todos estaban puestas en nuestra capacidad tecnológica para revertir los designios de la naturaleza, amparada en probabilidades y una fe irrenunciable.
Lo cierto es que la vida no es una película y aquí la muerte y dolor son y están presentes en las familias y un país entero que solo espera un milagro en las otras 8 sondas que aun taladran sin descanso para llegar a un lejano punto en el corazón de la piedra. Sea como sea el final, aun si todas las sondas pasan de largo o bien se descubre que no hay sobrevivientes, quedara algo parecido al titulo de este post en el corazón de nuestro país y su gente.
