Hace rato que no me pego unas letritas por aquí y quizás se bueno decir que tendremos este sitio por 2 años mas, porque he vuelto a renovar el dominio. Este rincón de la web siempre me ha servido de muchas formas; como banco de pruebas, tablero de anuncios, paño de lagrimas, deposito de cosas interesantes y otras no tanto pero en lo histórico, ha servido para entregar a los demás, cosas que de otra manera hubiera sido imposible. Si ud. paso por aquí gracias a un buscador o es de los pocos que lo visita regularmente, le agradezco y lo invito a no perder la esperanza de encontrar algo interesante de cuando en vez.
Adicto al Twitter me he vuelto por la capacidad de mantenerme desinformado e informado a la vez. conocer lo que muchos piensan, sin tanto filtro emocional de por medio, permite darse cuenta que no estamos tan solos como creemos. pero la verdad es que también me ha servido para ver que nuestra sociedad se vuelve cada día mas, poco tolerante y que su capacidad de compresión disminuye progresivamente. es como si el Homo – Sapiens estuviera involucionando al mono que resolvía sus problemas con un garrote o una piedra y solo necesitara comer, cagar y copular para ser feliz. También ha permitido saber que muchos se resisten a caer en esto, dando así una leve esperanza de que pueda revertirse pero muy poca en todo caso. Asusta que jóvenes hayan heredado esa capacidad bipolar de odiar a las personas tanto como aman a una vaca para no comérsela. Quizás somos cada día mas permeables e influenciables a los cantos de sirenas. Los mismos niños que ya no creen en el viejo pascuero o en conejo de pascua les entregan sus fuerzas y pensamientos a causas tan antiguas como manipuladas, siendo carne de cañon para que obscuros intereses se sigan perpetuando, como siempre ha sido en todo caso. Alguna vez todos fuimos jovenes y tuvimos sueños incendiarios y tan volátiles como nuestros pinguinos que hoy mas parecen cuervos.


No hay como sentarse en una butaca cómoda, con buena ventilación, gente educada alrededor (sobre todo por los trogloditas que ponen las patas en tu respaldo), ausencia de celulares sonando con ringtones regetoneros, cabros chicos llorando y finalmente, una buena película que entretenga por el valor de una entrada a precio de tarro de caviar. La verdad es que ir al cine, por lo menos aquí en Antofagasta, es una joda. todos sabemos que existe unas 2 corridas de asientos que están a la distancia optima y precisa para disfrutar la película. pues bien, ahí, justamente ahí se aglutinan todos aquellos que van al cine a pasar el rato haciendo todo menos sentarse a ver cine. Están los que conversan en voz baja con un murmullo de mierda, están los que le cuentan la película al de al lado y le avisan cada vez que va a pasar algo interesante según ellos, otros van por su adicción a las palomitas, las cuales devoran con abismante rapidez y con las fauces abiertas, triturando y deglutiendo como si no hubieran comido nunca maíz. También tenemos a aquellas madres que creen que a su niño de pre-kinder les va gustar el guion, el montaje y la ambientación, pero el infante no logra quedarse quieto y callado mas alla de los trailers y comienza con un insistente y creciente mantra..”Mama, estoy aburrido..”, “Mama, quiero hacer pichi..” Mama, quiero ir al happyland..” etc.. Por ultimo tenemos a adolescente con parkinson y alergia al agua que golpetea repetidamente tu respaldo o pone sus fragantes zapatillas, una a cada lado de tus orejas.