Celeste y blanco

El sol le martillaba la cabeza y el sudor le nublaba la visión mientras corría y esquivaba al defensa. No alcanzaba a oír los gritos de aliento o insultos de la multitud. Su única meta era aquel arco oxidado en donde el arquero se aprestaba al salto definitivo para arrebatarle la oportunidad de ser campeones. Desfalleciente afino la puntería gambeteando la de cuero buscando el infalible rincón de las arañas y disparo. Todo se detuvo en aquel instante y solo pudo ver un estallido celeste y blanco alzándose tras el arco con un rugido inundando el regional hasta sus cimientos.

Otro de mis cuentos para Antofagasta en 100 palabras, dedicado a mi padre y los fanaticos del CDA

Rieles

Le dolían las patas pero aun así sabia que no podía detenerse allí. Continúo avanzando por aquella franja desolada, que atravesaba la ciudad como una reseca cicatriz que le permitía orientarse entre el mar y los cerros, a través de calles y poblaciones, siguiendo las relucientes líneas recorridas mil veces ya, siempre buscando algo que comer o donde dormir. Pero esta vez era diferente, sabia en su interior que no lo lograría. Finalmente, cayo exhausto sobre el reluciente metal y acomodando su cabeza se entrego lentamente al ultimo sueño, mientras a lo lejos, un sol rugiente se acercaba inexorablemente.

Primer Cuento escrito para el concurso Antofagasta en 100 palabras

Terminus

Un ciclo continuo que muestra la relacion que establecemos con nuestros propios demonios, ejemplarmente realizado por Trevor Cawood que participo en producciones como “The Matrix Reloaded” a cargo de los efectos visuales.