Hemos creado un monstruo y nadie lo puede parar

La demanda energética de un país esta directamente relacionada con su tasa de crecimiento y el grado de efectividad de sus tecnologías de comunicación depende de la posibilidad de contar con recursos energéticos suficientes para mantener vivas las redes y medios que facilitan la vida a sus habitantes. Hoy la bandera de lucha de nuestros ciudadanos electrónicos es por el sur, impedir centrales hidroeléctricas en Aysen y por el norte impedir la creación de una termoeléctrica a carbón en Punta Choros. para ambos casos se argumenta con justa razón, la perdida por contaminación del patrimonio natural y diversidad biológica, ademas de dañar el turismo y la estabilidad ecológica de estos parajes. Pero ¿porque se deberían construir estas centrales? Lo cierto es la mayor cantidad de energía en nuestro país la consumen hoy las mineras que devoran recursos energéticos como un monstruo insaciable y a la vez expelen también contaminación residual por doquier siendo ellas precisamente las interesadas en aumentar la la capacidad energética del país a costa de estos sacrificios ambientales, sin dejar de decir que la prosperidad de nuestra economía se basa precisamente en el cobre, sin el cual, nuestro grado de desarrollo y estabilidad económica y social seria mucho menor. Es decir, vivimos por y para el.

Pero no debemos también preguntarnos, cuanto de este consumo esta en otros sectores y si estamos nosotros mismos, dispuestos a disminuirlo para aportar un granito de arena en forma individual para llegar a un esfuerzo colectivo significativo, re-formulando nuestros hábitos de consumo, lmuchos de los cuales están directamente asociados a un estilo de vida “conectado” pues nuestra dependencia de aparatos que consumen energía eléctrica es cada día mayor. Desde el simple hecho de escuchar música mediante “mp3s” en la micro a mantenerse “on-line” todo el día (incluyendo cuando estamos haciendo otra cosa) en twitter o facebook, alimentando todo tipo de “gadgets” como netbooks, smartphones, players, ipads, etc.. incluso con mas de uno encendido a la vez, mientras miramos el plasma de 40 pulgadas para revisar las noticias o mirar un programa de farándula y comentarlo con nuestros “followers”. Lo cierto es que alguien me podría decir que el consumo individual es ínfimo comparado con lo que consume una excavadora o una planta de celulosa, pero hasta ese consumo esta relacionado con el consumo social general. En nuestra cultura de “usar y tirar” basta con mirar el contenido de la bolsa de basura antes de hacerle un nudo para ver cuanto papel, aluminio, plástico, etc. eliminamos sin ningún remordimiento, pidiéndole a la industria de paso, que siga fabricando mas y mas, dándole así los argumentos para comerse día a día, metro a metro, nuestro país y dejarnos solo parajes desolados y playas vacías.

Pareciera que solo nos acordamos de que existe mundo a nuestro alrededor cuando se ve amenazada la postal o el paraje digno de una portada en el “National Geographic” con muchos animalitos corriendo, volando o nadando, pues ya son muchas partes de nuestro territorio que se han secado, contaminado, ahogado, envenenado, corroído, incendiado, etc. o simplemente la vida ha desaparecido sin que ninguna campaña mediática o líder social se haya preocupado por ello.
Mas que salvar una determinada zona, tenemos necesariamente que cambiar nuestro propio entorno y costumbres, haciéndolo menos demandante de todo aquello, que otro vera como una necesidad que le permitirá lucrar y es allí donde reside el “Kraken” que acecha cada día mas cerca nuestro plástico y confortable pueblito.

Ultima hora: Hemos perdido ya a Punta choros así es que váyanse acostumbrando a ver esto:

“Solo después que el último árbol haya sido cortado solo después que último río haya sido envenenado solo después que el último pez haya sido asesinado. solo entonces descubrirás que el dinero no se puede comer”

Actualizacion: Ehh.. pensándolo bien, no hay vuelta atrás y ademas nadie dejara de hacer lo que quiera y seguramente algunos después de ir a “protestar” un rato, volverán a casa para subir fotos a facebook y reírse un rato twiteando lo bien que lo pasaron y sintieron. Luego dormirán tranquilos y felices pensando que hicieron algo por la causa verde.

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