Uno de los temas que hacen paginas en los diarios hoy por hoy, es el famoso indulto presidencial con motivo de las fiestas del Bicentenario ( que para algunas regiones de Chile no son correctas en lo cronológico) y el tema es que a los que se les quiere aplicar, son ex-militares procesados por crímenes de lesa humanidad. La mayoría acaecidos durante la dictadura militar de Augusto Pinochet. Aduciendo misericordia con estos vejetes, que algún día no dudaron en dar las ordenes de exterminio y algunos por propia mano ejecutar sin miramientos a compatriotas para luego lanzar sus cuerpos al mar o volcanes, como es bien sabido ya, la iglesia católica lanza una propuesta para que se les de libertad, por el mero hecho de ser mayores de 70 años, tener enfermedades de tipo terminal o pensar que solo obedecieron ordenes sea suficiente.
Resulta paradójico que se piense que ya son inocuos para la sociedad y sean solo viejitos agonizantes, a los cuales se les deba conceder pasar sus últimos días en paz cuando ellos no tuvieron ni una sola gota de piedad cuando la justicia era gobernada por las botas y sables. Cuando el mundo aun busca a muchos asesinos, aquí, los menos indicados buscan liberarlos para que se vayan a la casa a mirar la puesta de sol.
Yo creo que la sociedad solo puede perdonar, cuando alguien ya ha perdonado sus propias faltas y es obvio que eso aun no ocurre. Abolida la pena de muerte, solo el presidio perpetuo queda como señal unica e potente de castigo frente al abusador y homicida. no borremos con el codo, lo que tanto nos costo escribir con la mano.