Responsabilidades

Hemos vivido algo prometido y anunciado por mucho tiempo, aunque quizás en un lugar distinto al que nuestras previsiones y augurios apuntaban. Finalmente la naturaleza decidió volver a acomodarse y cambiar de postura su cuerpo, tal como haria un gigante con un sueño inquieto. El sur de nuestro país ha cambiado para siempre y las postales que retratan paisajes de Concepción, Talcahuano, Chillan, Dichato y tantos otro lugares han pasado a ser testimonios gráficos de un pasado tempranamente añejo. Hace poco tuve la oportunidad de estar en dichas regiones de vacaciones y recuerdo con algo de temor haberle dicho a mi compañera “Fue bueno venir a conocer estos lugares porque a lo mejor ya no estarán aquí cuando volvamos en algunos años mas..” Premonitorio comentario que me da escalofríos cuando miro las imágenes del desastre.

Culpas. Después de pasadas 24 horas del desastre, empezaron las primeras evaluaciones respecto de la manera en que reacciono de parte del gobierno central y de las autoridades competentes en relación a las medidas tomadas para minimizar la cantidad de muertes pues los daños solo son asimilables. Aqui fundamentalmente empieza el  intercambio de culpas ante la demora en alertar a la población continental e insular de la inminencia de un tsunami en nuestras costas. Esta demora la pagaron muy caro en Juan Fernandez y las caletas y pequeños pueblos costeros pues la mayor cantidad de muertos y desaparecidos proviene de estos lugares. La gente murió arrancando de la ola asesina sin tener previo aviso y la red destinada para ello que no funciono.

“El SNAM entra en funcionamiento al ser informada la ocurrencia de un sismo que pueda generar un tsunami, en algún punto de la cuenca del Pacífico, lejos de nuestras costas, o bien cerca o en el territorio nacional. En el primero de los casos, habrá un aviso previo de entre 3 y 24 horas del arribo de las ondas del tsunami, lo cual dará algún tiempo para la adopción de medidas de protección. En el segundo de los casos, es decir, al ocurrir un sismo en la franja costera del territorio nacional y si éste es igual a 7,0 o superior en la escala de Richter, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile (SHOA) emitirá un mensaje de Alerta de Tsunami, informando a las autoridades competentes de la posibilidad de ocurrencia de un tsunami. Debe tenerse presente que en este caso, las primeras ondas del tsunami llegarán a la costa más próxima dentro de los primeros 10 a 15 minutos de ocurrido el sismo por lo que, en tal circunstancia, la ocurrencia misma del sismo deberá considerarse como una primera alerta, en atención al poco tiempo disponible para la difusión por los canales normales de comunicación.”

Extracto de este documento proveniente del sitio web del SHOA

Me consta personalmente que el sitio web de esta entidad estuvo caído durante las primeras horas de la emergencia, lo cual es raro pues los data-center de almacenamiento son sitios asismicos y con fuentes de energía autónomas y redundantes. (ninguno de mis sitios estuvo fuera de servicio durante el desastre). Por otro lado la radio Bio-bio estuvo funcionando ininterrumpidamente durante el desastre y sirvió de enlace y medio de información sin que hubiera un canal oficial y presente durante el desarrollo de la emergencia y sus consecuencias posteriores. La presidencia supuestamente estuvo informada y asesorada por organismos expertos en el tema como la Onemi pero se demoro demasiado tiempo en decir algo que era evidente y perentorio, como lo afirma el documento anterior, emitido por quienes vigilan nuestras costas permanentemente.

Tortugas o liebres: La falta de velocidad de los agentes estatales y de nuestro “moderno” ejercito contrasta con la diligencia y coordinación demostrada por los mismos en el caso de Haití, pues el avión con pertrechos médicos y personal de ayuda estuvo en tiempo récord por allá. Se dijo por parte del gobierno que primero habría que “evaluar” y “cuantificar” los daños antes de actuar o aceptar ayuda que ya a las pocas horas era ofrecida por gobiernos y organizaciones alrededor del mundo. Me pregunto yo: ¿Era necesario hacer estudios o evaluaciones para aceptar carpas, medicinas, hospitales de campaña, ropa de abrigo, alimentos, radios, grupos electrógenos, etc. los cuales son de primera necesidad en una tragedia como esta?

Nuestro gobierno, ¿No tiene las capacidades para resolver cosas realmente importantes en momentos de crisis internas , usando información que incluso esta disponible incluso desde fuera de país y al alcance de cualquier mortal. La demora en la alerta Tsunami, la demora en el envió de tropas al lugar del desastre para dar seguridad a la llegada de rescatistas, suministros, equipos médicos, etc., La demora en declarar zona de catástrofe y un estado de excepción que permitiría mayores atribuciones para re-establecer el orden publico frente a los saqueos y desmanes que se produjeron en las horas siguientes tiene como costo la perdida de una imagen país frente a la comunidad internacional ya extrañada por actitud auto-suficiente del gobierno y la innecesaria angustia a los sobrevivientes atemorizados por la bandas de delincuentes que arrasaban con todo a su paso. Pero el mismo gobierno no ha demorado un segundo en reaccionar ante eventuales culpas dispersando con razones y justificaciones como que recibió la información poco clara, que no habían helicópteros disponibles, etc.

Responsabilidades:Todos, con o sin uniforme que no hayan hecho su pega, no hayan seguido los protocolos establecidos de antemano, los que no hayan sido pro-activos en favor de la seguridad de un país y  los que hayan temido equivocarse y dar una alerta falsa con el temor de algún costo político.

Todos aquellos que echaron al suelo la imagen y confiabilidad de un organismo que supone seguridad y vigilancia ante fenómenos naturales, en un pais que por siempre vivirá expuesto a ellos, la cual fue levantada durante muchos años y que costara mucho tiempo volver a levantar.

Los que decidieron que había que estar re-contra seguros de todo antes de actuar, los que rechazaron ayuda, pensando que se podía discutir primero que como y cuando sentados en una mesa tomando cafe, mientras otros lo perdían todo.

Los que se escudan en papeles y faxes para decir que ellos dijeron o informaron a tiempo cuando una llamada por radio, fono o celular es immediata y suficientemente clara.

Y finalmente, todos aquellos animales que amparados en el temor de los demás y en la dubitativa y indecisa mano gubernamental que dudo a la hora de declarar un estado de excepción, saquearon impunemente alimentos, ropa y enseres que poco y nada tenían que ver con necesidades básicas.

A todos ellos, la no impunidad y el máximo rigor de la justicia (si es que la hay, realmente..)

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