Así como el titulo de una película adolescente, nuevamente llega la fiesta patria a alegrarnos el alma y recordarnos nuestra raíz, con cuecas y comida abundante, el olor a la parrilla recién cargada y la supremacía roja-blanca-azul en la decoración, nos devuelve a la familia y los amigos, dejando por un rato el trabajo, el colegio, el partido, la reunión importante, el correo por contestar y todo aquello que vuelve gris y aburrido el día a día durante el resto del año. Coincidiendo con la primavera y el despertar mas temprano del sol y un incipiente calorcillo que comienza a mudar nuestro closet a colores mas alegres y radiantes. Es por que quizas septiembre es quizás mucho mas que nuestra fiesta nacional pues este mes llega repleto de sensaciones positivas, es aquí cuando definitivamente empezamos a despedir el año y pensamos o añoramos ya nuestras vacaciones, las cuales se antojan ya necesarias e impostergables.
Es un acelerador para dejar atrás la curva sombría del invierno y la antesala del verano reparador. Mirar el cielo en Septiembre, es mirar figuras danzantes, armadas de papel y cañas y sin otra atadura que un fino hilo que se vuelve invisible en las alturas. Todo se mueve un poco mas rápido y hasta las sonrisas son mas blancas y parecen hasta mas sinceras. Suerte la nuestra que como chilenos, tanto y tantas cosas coinciden en nuestra fiesta patria, para sentir que realmente las ganas de decir Viva Chile!!