Durante varias semanas el país siguió con atención el caso de Felipe Cruzat, quien esperaba un trasplante de corazón, el cual nunca llego y hoy dejo de existir. En esta verdadera odisea para sus padres, fue posible ver nuevamente el debate respecto de la donación de órganos y de la pobre respuesta legislativa respecto de un tema tan delicado. Esto pareció ser aun mas evidente con la posibilidad los familiares de una posible donante compatible se hallan negado a permitir que su corazón haya sido implantado al muchacho, permitiéndole sobrevivir. No voy a enjuiciar los argumentos religiosos de aquella familia para negarse a tan humanitaria accion pero es difícil no pensar que debe estar pasando en estos momentos en sus conciencias, al conocer esta triste noticia.
Lamentablemente este no sera el ultimo caso y aunque existen otros que tiene una suerte envidiable para encontrar donante y los medios a su alcance les permiten optar a lo que otros solo esperan en calidad de milagro, solo nos queda esperar que nuestros agiles politicos se pongan a trabajar algun dia y le den una nueva ley de donantes a nuestro pais y que tantos como felipe, que aun esperan aferrados a la vida, tengan una oportunidad para vivir.
Mis condolencias como padre y chileno a sus padres y familia
