Ayer pude vacunar a los niños con ayuda de Clau, por la cercanía de la epidemia de fiebre porcina, como una medida precautoria. La verdad es que tenia mucho miedo de lloraran por el pinchazo, pero para sorpresa mia, mas alla del rictus de dolor ante la puncion, no hubo nada y lo mas impresionante fue que la mandy fue la primera voluntaria y sin despegar los ojos de la aguja, se dejo estar en manos de claudia. Recuerdo que a mi edad (sin poca verguenza) aun me da algo de resquemor pincharme, aunque ya no arranco por los tejados despavorido. Aquí estamos obligados a vacunarnos con cuenta campaña se le ocurra al ministerio asi es que el pincharse se ha hecho habitual con los años. Me siento orgulloso de mis niños pues ni Fernando ni Vicente (quien paso una experiencia difícil el año pasado al estar hospitalizado) demostraron miedo.
Creo que ello nace tambien de la confianza que ha vuelto a establecerse entre nosotros y que junto a Claudia y mis padres seguimos cimentando cada dia, con el favor de Dios. Mi admiracion entonces para mis 3 pequeños heroes..