El Municipio de la ciudad de Antofagasta en conjunto con privados ha estado impulsando una campaña sobre el aseo y los hábitos de los ciudadanos llamada “Hey! se te cayo un Papel”. La verdad es que poquito le han prestado atención mis coterraneos si efectivamente vemos que tienes que caminar muchas cuadras para encontrar un basurero operativo o vacio por lo que arrojan sin mayores problemas, el envoltorio del helado, el chicle, el envase de bebida, el pañal sucio, etc . Considero que igual es un hecho positivo que se hagan estas campañas, eso si con un poco mas de consecuencia del municipio.
Pero tambien tenemos un problema bastante desagradable en la ciudad y es que producto de esa conducta aspiracional y consumista que caracteriza a muchos antofagastatinos, han adquirido perros de finas razas como un simbolo de status al cual sacan a pasear ostentosamente en sus 4×4 o por las principales avenidas y parques de la ciudad, o bien dejan libres en los barrios residenciales para que se diviertan ensuciando las veredas y jardines del vecino de turno. 
Propongo terminar con esta desagradable costumbre, aplicando multas cuantiosas, empadronando las mascotas y exigiendo collares con identificacion y registro. Ademas muchos compran perros de razas reconocidamente peligrosas y agresivas costumbres como Pitbull, Rottweillers y dogos argentinos, los cuales ya han protagonizado horribles ataques en todo el pais por lo que debiera exigirse el uso de bozales y imposiblidad de que estos animales esten en espacios publicos. Como aqui se tratan de colaborar, les dejo este afiche para sumarme al esfuerzo.
Punto aprte de esto es el hecho de como dicen aqui, no se contempla en la campaña de limpieza y aseo, el daño permanente que hacen tambien las empresas de la zona con emanaciones, residuos y basura industrial en la ciudad y sus alrededores. El tema deberia ser enfocado de manera integral pues creo que incluso en lo concierne a efectos y volumen de contaminacion, las empresas estan causando un daño aun mas grave al turismo y porque no decirlo, a la salud de los propios antofagastinos.