Recuerdos y realidades del ayer y el hoy

Entre los recuerdos mas hermosos que tengo de navidades pasadas, puedo traer a la memoria muchos, pero dentro de los mas emocionantes estan las navidades en el trabajo de mi papa, quien por aquellos años trabajaba en el hospital regional. Recuerdo tardes de fiesta en la cancha del hospital o en el comedor de los funcionarios, muchas cosas ricas para comer, shows del chapulin colorado, superman, el chavo, etc. Por un momento dentro de las penurias de los funcionarios, siempre mal pagados y viviendo un momento politico muy triste en nuestro pais, todo parecía esfumarse y recuerdo la cara de mi padre, llena de orgullo, compartiendo conmigo y mi hermana esas tardes de helados, bebidas, juegos y dulces.

Conversando con el, años mas tarde, me contaba de todas las actividades y la enorme participación del grupo humano integrado por administrativos, clínicos, dirigentes, directivos y casi todo el personal de la institución en post de lograr una navidad hermosa y solidaria, cuyo principal enfoque estaba en los niños, herederos de recuerdo de una institución que para los demas podría parecer desoladora o triste, pues nadie desea ir al hospital voluntariamente. pero para nosotros era nuestro entorno, allí acompañamos mas de algunas vez a nuestros padres mientras ellos terminaban su trabajo, incluso mas alla de la jornada laboral. No sentíamos miedo ni aburrimiento pues sentíamos que era una parte de nuestra vida pues allí trabajaban nuestros propios héroes.

Hoy, siendo a su vez, un empleado publico en el sector salud, pero también un padre, quisiera que mis hijos también pudieran compartir esa vision del lugar que hoy me acoge y que me permite ganar el sustento para ellos dignamente. pero debo decir con tristeza que no es asi, que aqui no se respira lo mismo que en aquellos años, que no existen voluntades aunadas en hacer un frente común para llevar a los principales protagonistas de nuestas vidas y de esta fiesta en particular, una navidad de aquellas de antaño, en donde no habían mezquinas competencias, explicaciones entrecortadas, miradas perplejas o avergonzadas, intenciones personales pseudo reparativas gatilladas a la fuerza ni menos una vision generosa y cristiana de parte de todos.

Hoy solo sobrevive en los recuerdos agradecidos de quienes fuimos bendecidos por momentos pasados que nos permiten sobrellevar la tristeza de sentirnos solos como funcionarios pero no como padres y amigos ante la mirada ansiosa de nuestros hijos y el sonido de su felicidad en una calurosa tarde de diciembre mientras rien felices en su fiesta de navidad.

Feliz Navidad a mis amigos y a sus hijos y que no pesen en nuestros corazones afanes y desengaños porque ha nacido alguien que vino a darnos una lección de humildad y que nos recuerda que nos debemos a nuestros hijos mas alla de todo y de todos.

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