Siempre y dependiendo de lo que nos este tocando vivir, existen en cada cosa, emoción, recuerdo, vivencias, etc. pequeños espacios, casi diminutos que solo notamos cuando la vida pierde velocidad, se desacelera al pasar los años. es como cuando viajas y miras las carretera y solo puede ver lo que esta lejos, cercano al horizonte, mientras lo que pasa por tu lado es difuso y solo parece una mancha en movimiento. Sigue leyendo
Archivos diarios: 15 abril, 2008
El anillo de Guigues
Leyendo lentamente el libro “Mas Platon y menos Prozac” de Lou Marinoff, consejero filosófico, entre muchas cosas interesantes, me encuentro con este relato de Platon, el cual habla acerca de un anillo que permite a su dueño, volverse invisible a voluntad. este es encontrado por un mendigo que gracias al poder del anillo, consigue llegar a convertirse en rey, para luego y a pesar de tener todo el poder y riqueza imaginable, queda sumergido en la profunda de las pesadillas, pues no puede confiar en nadie y debe dormir con el cuchillo bajo la almohada. El único poder real de este anillo, es hacer posible conseguir lo que de otro manera hubiera sido imposible. sin embargo y como dice Lou, una vez que subes y estas en la cumbre, solo queda una cosa por hacer: caer.
Quien de nosotros, teniendo este poder, no hubiera actuado asÃ? pues si de pronto nos encontramos algo que nos permita a cualquier costo, obtener lo que mas queremos, sera muy difÃcil alejarnos de el. Es por eso que nos sorprende oÃr de cuando en cuando, alguna historia en el noticiero sobre alguna persona muy pobre que encuentra una maleta llena de dinero y decide entregarla a la policÃa, planteándose que no podÃa hacer otra cosa, pues no le pertenecÃa. Hacer lo correcto, porque es lo correcto, he allà la cuestión.
Tus hijos
Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida deseosa de sà misma. No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén contigo no te pertenecen. Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos, pues, ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus almas, porque ellas, viven en la casa del mañana, que no pueden visitar ni siquiera en sueños. Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures hacerlos semejantes a ti porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer. Tú eres el arco del cual, tus hijos como flechas vivas son lanzados. Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea para la felicidad.