
Tenemos una costumbre muy arraigada en nuestra sociedad y es la de marcar algunos dias durante nuestra vida como dignos de ser recordados de manera constante y esperando de ellos una oportunidad de traer a la memoria lo que hizo especial ese dia. Necesariamente no ha de ser algo especialemente alegre o positivo, pues las fechas malas tambien se recuerdan y quizas con mayor persistencia que los pocos eventos alegres que suceden en nuestra corta vida.Quizas esto tenga que ver con que ellos nos recuerdan con mayor fuerza la fragilidad de nuestra naturaleza y lo incierto de nuestro destino, pero a su vez, son el perfecto contrapunto al verdadero significado de Vivir, el cual no existe como definicion, pues es solo y simplemente, el acto de vivirla, un proceso, un camino, un puente hacia un extremo que no vemos nunca hasta que sin darnos cuenta, nos encontramos parados en ese extremo mirando hacia atras, lo largo y sinuoso de nuestro recorrido. Cuando elegimos recordar estas fechas, lo hacemos de alguna manera, evocando esa posicion, llevando a la memoria cuanto nos ha costado llegar hasta alli y abrigando la esperanza de que lo que falte de por recorrer nos permita llenar nuestra bitacora de mas recuerdos y situaciones dignas de ello. Sera al final del viaje y cuando ya estemos parados alli, donde cada uno desee llegar, acompañados de quienes ya llegaron y nos esperan ansiosos al otro lado para contarnos como nos vieron recorrer nuestro propio y personal puente de vida.