A veces es bueno preguntarse si la madurez emocional, es una realidad en nuestras vidas. Es muy facil vivir culpando al resto de todo lo malo que nos pasa o bien, tomar las banderas de otros para agitarlas en su nombre, sin darnos cuenta que no tenemos realmente, la certeza de lo que estamos defendiendo. Es necesario entonces plantearnos si somos conscientes de nuestros actos y de las consecuencias de ellos. cuando asumimos que tomamos decisiones, puedan estas estar equivocadas o no, pero aun asi de que aceptaremos lo que puedan depararnos, estamos siendo sinceros con nosotros mismos y tambien con quien amamos. para reconocer esta condicion, algunas actitudes a imitar o reconocer.
Una persona es emocionalmente madura, cuando ha desarrollado en su pensamiento y en su conducta, actitudes que la hacen superar el ” infantilismo” y las aplica tanto hacia su persona como hacia el medio que la rodea.
- Acepta con gratitud que se le critique y aprovecha las crÃticas para superarse.
- No se entrega a la autocompasión. Ha empezado a creer que las leyes de la compensación funcionan en todas las cosas de la vida.
- Nunca espera ser tratado con especial consideración por otras personas.
- Sabe controlar sus arranques de mal genio.
- Se enfrenta a las emergencias con serenidad
- No se deja herir fácilmente en sus sentimientos.
- Acepta la responsabilidad de sus propios actos sin escudarse en excusas.
- Ha superado la etapa de pretender de la vida “el todo o el nada” y reconoce que ninguna situación o persona es totalmente buena o totalmente mala; además, ha empezado a apreciar las ventajas de “el justo medio”.
- No se impacienta ante retrasos razonables. Ha aprendido que é1 no es el árbitro del universo y que frecuentemente tendrá que ajustar su voluntad a la conveniencia de otras personas.
- Es buen perdedor. Puede tolerar la derrota y la decepción sin quejas ni lloriqueos.
- No se preocupa indebidamente por las cosas que no puede remediar.
- No es dado a jactarse ni a exhibirse en acciones socialmente inaceptables.
- Se alegra sinceramente ante el éxito o la buena suerte de otros. Ha superado los sentimientos de envidia y de celos.
- Tiene la suficiente amplitud mental para escuchar reflexivamente la opinión de otros.
- No busca continuamente defectos en otras personas.
- Planea con anticipación en vez de confiarse en la inspiración del último momento.
la persona que lo lea puede reforzar lo que sabe
y a las vez aprender de los errores.